Los cultivos hidropónicos tienen más ventajas, en comparación con las siembras tradicionales, porque no dependen de las condiciones ambientales y pueden tener mayor calidad nutricional. 
Debido a que se pueden sembrar en cualquier época del año, porque no existe la limitante de agotamiento de suelo, falta de humedad, exceso de lluvia o condiciones de temperatura que puedan afectar.

Además, en el caso de las plantas alimenticias la producción resulta de mejor calidad, porque frecuentemente se les pueden proporcionar los nutrimentos que requieren para que no presenten deficiencias y, en caso de ocurrir, inmediatamente se pueden corregir. Con buen cuidado, se obtienen productos de mejor calidad en cuanto al aspecto físico: son frutos de mayor tamaño, coloración, sabor, y más sustanciales

Asimismo, se reduce el ciclo de las plantas en comparación con el cultivo tradicional. En el caso del tomate, se disminuye hasta en dos semanas; entonces, si se pretende comercializar implica grandes beneficios, porque se pueden producir más cosechas en menos tiempo, o planear la producción para que se obtenga cuando los competidores no lo pueden abastecer

En condiciones óptimas, con la técnica tradicional y la hidropónica se obtendría el mismo resultado, pero en el primer caso se requiere mano de obra para la preparación del suelo, o maquinaria, lo que aumenta la inversión. Además, el mayor problema que suelen tener algunos agricultores que cultivan en suelo es la carencia de recursos económicos y asesoría técnica para abastecer a la planta de los nutrimentos necesarios, y generalmente, sólo emplean dos fertilizaciones al año. En ese proceso, se presenta una serie de variaciones climáticas, algunos nutrientes en el suelo se volatilizan y otros tienen movilidad lenta, y eso no ocurre en el cultivo hidropónico, porque se diluyen en el agua, y la planta los puede absorber sin ningún problema, de manera más rápida. También, es versátil en cuanto a los sustratos que se pueden utilizar, y es factible sembrar cualquier especie vegetal; incluso, estas características permiten hacerlo a escala pequeña –en casa- y a nivel comercial

El objetivo de la hidroponía es cultivar sin utilizar suelo, como tradicionalmente se hace; se emplean diversos materiales que van desde agua, como sustrato líquido, hasta una amplia variedad de sustratos sólidos. Originalmente, la planta se metía a un recipiente para que ahí desarrollara raíces y surgiera el producto; sin embargo, se desperdicia mayor cantidad de líquido, y si un ejemplar está contaminado puede enfermar a los demás con facilidad. Además, el control del proceso resulta más complicado porque frecuentemente se deben remover, y requiere que la persona cuente con mayor experiencia para realizar esa práctica. Posteriormente, se utilizaron otros materiales sólidos, más accesibles en su manejo.